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Despertar en intimidad con El Señor por el Poder del Espíritu Santo.

Actualizado: 16 ene


Cuando decidimos decirle que sí a El Señor, es una decisión que se toma en Fe aun cuando no entendemos el por qué nos pide o requiere que le entreguemos cosas o personas que nos cuesta soltar. Al tomar esta decisión también estamos dando permiso a que El Señor interrumpa nuestros planes y damos espacio a su voluntad.


Mientras estábamos dormidos nuestra carne llevaba el control. Nuestros deseos, pensamientos, sentimientos, emociones, palabras, decisiones, acciones eran guiadas por nuestra carne.


Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. - Romanos 8:5-11


Cuando somos receptivos al Espíritu, aprendemos los caminos de Dios y sentimos su voluntad. Nos sometemos y mantenemos tranquilos, es ahí cuando nuestra mente es encaminada hacia algo más! El Señor nos comienza a mostrar lo que debemos cambiar, ese algo que está limitando nuestra capacidad para recibir la guía espiritual e incluso la sanación y la ayuda. Es en esos momentos de intimidad con Él cuando podemos confesar nuestras inquietudes y preguntar si existe algo más en nosotros que aún nos falta descubrir, despertar! De momento nos llega claro a la mente, y en esencia, el Espíritu Santo susurra. El espíritu nos ayuda a poder llegar a la raíz de ese algo escondido profundamente dentro de nosotros. Este algo que aun no nos permite entregarnos completamente a El Señor.


Es en intimidad con El Señor que comenzaremos a recibir Su fortaleza y Su guía, la que tal vez nos lleve a asistir más a nuestra Iglesia y a estudiar más profundamente la palabra. El Señor entonces comenzará a poner personas en nuestra vida que serán de bendición. Comenzará a crearnos una comunidad fundada en Él, en Cristo. Todo esto cuando hemos logrado en la intimidad con él la sanación de nuestro corazón que comienza cuando nos sometemos a Dios y lo adoramos. La adoración verdadera comienza cuando nuestro corazón es recto ante el Padre y el Hijo. ¿En qué condición se encuentra tu corazón hoy? Cuando nuestro corazón está quebrantado comenzamos a sentir gratitud con El Señor porque es en ese momento que tenemos mayor entendimiento de la gracia y misericordia de Él con nosotros. Cuando acudimos a Él entendemos que no podemos solos, que nuestras fuerzas son dadas por Él y que sin él no tenemos fuerza, no tenemos nada! Es en nuestra búsqueda de paz, fuerza, sabiduría, etc que nos sometemos con corazón quebrantado a El Padre y a El Hijo entonces recibimos del Espíritu Santo esperanza, guía renovada y un despertar nuevo! “ Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba” -Salmos 3:5


¡Padre celestial, quiero acercarme cada día más a ti! Quiero apartar más tiempo para estar contigo y buscar de ti y tu consejo antes de alguien o algo mas. Gracias por la seguridad de que estarás conmigo todos los días de mi vida. Te alabo porque has planeado un futuro próspero para mí y tienes una visión para mi vida. ¡Enséñame a entender la importancia del hoy! Ayúdame a usar el tiempo que me das lo mejor que pueda y a aprovechar cada oportunidad que se me presente. Quiero poner mi confianza en ti, solo en ti y trabajar para ti y por ti! Hoy decido confiar en tí. Hazme posible vivir como tú me pides, Ser santificada y estar preparada para hablar de ti y multiplicarme. Ayúdame a descargar todos mis miedos y dudas en ti! Padre se que la sabiduría comienza con servirte. Por favor dame la sabiduría para poder discernir entre el bien y el mal. ¡Amen!


Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.

- Isaías 50:4


Estephanie Guillen-Garde

Asistente de CEO, We of More Inc.

Líder del Equipo de Comunicaciones.

Líder del Equipo de Asociaciones con Propósito.

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